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La precariedad de solidaridad afecta derechos humanos

domingo, 03 de enero del 2010 a las 18:42

Correa Enríquez César

 

Palabras clave: solidaridad, valores, derechos humanos, humanidad, justicia.

Resumen

            En la actualidad tanto individuos como sociedades se ven afectados por el egoísmo, corrupción y violencia, incrementando la incomprensión, las injusticias y violentando los derechos humanos en un constante deterioro de la conciencia solidaria, por lo que en el presente trabajo se plantea la necesidad de promover y practicar la solidaridad como principio ético de ayuda y colaboración de las relaciones humanas, un principio transformador, universal, sensible y racional orientado a los más débiles.

Introducción

La precariedad de los valores éticos y humanos se manifiesta en la actualidad en acciones y actitudes de incomprensión, desigualdad y falta de dignidad. En la cotidianidad que vivimos los mexicanos surge a la vista más temprano que tarde algún acto carente de solidaridad frente al abuso que se hace del desvalido. Ya en su “Enseñar la comprensión”, Edgar Morin (1999) nos confronta al señalar que somos abiertos a ciertas personas, sobre todo a las más allegadas, pero no así a todos los demás para quienes permanecemos la mayor parte del tiempo cerrados, o en el peor de los casos, nos ocultamos tras la careta de la indiferencia cuando estamos frente las miserias físicas y morales que violentan los derechos del ser humano.

También aquellos supuestos “valores” promovidos por el neoliberalismo como la llamada “moral del éxito”, no conducen más que al egocentrismo, dice Rosa Buxarrais (1998), provocando la constante ausencia de solidaridad, que sólo nos lleva a una deficiente vida pública y una persistente violación de derechos humanos.

Los derechos humanos son la protección o expresión de la dignidad de las personas y la dignidad está compuesta pon un conjunto de valores entre los que se cuenta a la solidaridad como un valor importante que puede y debe ser aprendido para la mejor convivencia y comprensión de las personas pero, fundamentalmente, como un principio transformador, universal, sensible y racional orientado a los más débiles.

La palabra solidaridad, desde la definición jurídica que proporciona la Real Academia Española (1998), es un modo de derecho u obligación in sólidum  y una adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros, una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación entre ellos.

El concepto de “solidaridad social” fue utilizado en el siglo XIV por el árabe Ibn Khaldun como un rasgo fundamental de la sociedad entendida como actividad cooperadora estableciendo el criterio de que cuanto más adversa sea la situación de un grupo, más fuerte es su solidaridad. Posteriormente el francés Durkheim la divide en mecánica y orgánica, donde la primera es producto de un conformismo uniformado por ideas, sentimientos y creencias, mientras que la segunda es resultante de la irrupción de la división del trabajo con efectos heterogéneos sobre la sociedad. En cambio, desde el punto de vista marxista, la solidaridad se presenta bajo una fundamentación económica conformada en las clases sociales, por lo que sólo puede ser entendida en el marco de cada una de ellas.

En el tema cuatro del curso virtualizado 2003/2004 Sociología y Educación para el Desarrollo y la Solidaridad de la Universidad de Almería, España,[1] se plantean siete características de la solidaridad: 1) Como actitud moral que cambia la vida de la persona en orden a implicarla con el destino de otro, convirtiéndose en un modo de comprensión como seres humanos; 2) como opción que genera cambios en la forma de vivir y pensar sin dar pie a la indiferencia; 3) que enfrenta las causas profundas de la injusticia, los conflictos y el desequilibrio ecológico; 4) que busca extender el “nosotros” a todos los seres humanos y al entorno natural; 5) que implica dimensiones del ser humano como la sensibilidad, la justicia, lo racional y la praxis en los cambios de hábitos y conductas; 6) que denuncia las injusticias y propone innovaciones radicales y 7) que está orientada a los más débiles con el afán de desaparecer las desigualdades.

Objetivo similar de la solidaridad como actitud y valor persiguen Traver y García (2006), quienes plantean que únicamente se puede ser solidario a partir del respeto a las diferencias individuales y su complementación en un proyecto compartido en el que se pretendan lograr beneficios generales, porque con ese respeto, se manifiesta una de las actitudes solidarias.

Su aportación es en el entendido de que en las relaciones solidarias existe una relación fraternal de ayuda mutua; una conciencia de que se pueden lograr intereses comunes respetando las diferencias individuales; de buscar el consenso, la justicia y la comprensión. La solidaridad como actitud y valor es necesaria para una cultura de Derechos Humanos con ciudadanos capaces de actuar para el bien común y que contribuyan responsablemente a la mejora de su comunidad en una sociedad democrática (Traver y García, 2006).

            Por su parte, la maestra Rosa Buxarrais (1998) señala que:

…la solidaridad es una actitud, una disposición aprendida que tiene tres componentes: cognitivo, afectivo y conativo. De aquí que los conocimientos que una persona tiene son suficientes para fundamentar la actitud acompañados del componente afectivo –el fundamental-, y el conativo o comportamental que sería el aspecto dinamizador de dicha actitud. (p.2)

 

Para ella, el deber solidario implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, porque la solidaridad va ligada a la ética y es un complemento indispensable de la justicia. Nos ofrece tres componentes que califica como esenciales:

1)    Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte: Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentirse afectado en la propia piel por los sufrimientos de los otros que son también propios.

2)    Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda su respuesta.

3)    Universalidad: “La desnudez del rostro”, la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.

El bienestar de los otros manifestado en gran medida bajo el concepto de solidaridad, no significa ni conlleva a que cada uno descuide su propia persona ni tampoco a olvidar que el bienestar material puede llegar a generar  individuos insolidarios, despreocupados de la suerte de los demás.

En Los desafíos de la era planetaria, Edgar Moran subraya la urgente demanda de solidaridad concreta y viva, de persona a persona, de grupos de individuos a personas, de personas concretas a grupos. Una solidaridad que no dependa de leyes ni decretos, que sea profundamente sentida y que su desarrollo sea en torno a moralizar, convivir y resurgir.

Añade el filósofo francés que las nuevas tecnologías sirven de soporte para la internacionalización de los movimientos sociales dedicados a criticar y protestar por las prácticas y políticas de transnacionales y de gobiernos y sociedades que lesionan los derechos humanos con el crecimiento exponencial del hambre y las injusticias.

La mundialización de la solidaridad como elemento fundamental de los derechos humanos, la libertad, la igualdad y la fraternidad, potencia el desarrollo de la conciencia de ayuda, de protección y de justicia, tan necesarias en esta realidad invadida de egocentrismo, corrupción y violencia que padecemos a diario.

Conclusión

Es necesario promover y practicar la solidaridad desde un principio ético basado no sólo en la actitud moral de la persona sino también como un principio de ayuda y colaboración que transforma las relaciones humanas y sociales; un modo de ser comprensivo que combata la indiferencia ante la injusticia y el abuso.

Dicha práctica y conocimiento pueda fructificar en una cadena de actitudes y procedimientos personales que beneficie las relaciones entre los seres humanos en un sentido de ayuda, colaboración y comprensión.

Vivir con solidaridad, compasión y comprensión, implica vivir mejor, sin ser insultado, despreciado o explotado. Para lograrlo es necesaria la cooperación mediante la dinámica de las redes sociales que usando las Tecnologías de la Información y la Comunicación pueden contribuir al desarrollo de una cultura con conciencia, que no ignore los problemas humanos de la comunidad, la nación y el mundo.

 

 

 

 

 

 

Referencias

Barrionuevo, M. B. En busca de valores/2. Recuperado en marzo de 2008 de: http://www.rieoei.org/deloslectores/225BARRIONUEVO2.PDF

Ben, A. S. (2007). ¿Cuáles son los valores inherentes a la vida en democracia? Revista Iberoamericana de Educación. Recuperado en marzo de 2008 de: http://www.rieoei.org/opinion45.htm

Buxarrais, Ma. Rosa (1998). Educar para la Solidaridad. Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación la Ciencia y la Cultura. Educación en Valores. Recuperado en marzo de 2008 de http://www.oei.es/valores2/boletin8.htm

CNDH. Código de ética y conducta de los servidores públicos de la Comisión Nacional de los derechos Humanos. Recuperado en marzo de 2008 de: http://cndh-intranet/ofmayor/dgrechum/scivcarr/codEtica.htm

García, Rafaela; Fernández, Ma. Reina; Sales, Ma. Auxiliadora; Moliner, Ma. Odet (2006). Elaboración de instrumentos de medida de las actitudes y opiniones del profesorado universitario hacia la ética profesional docente y su papel como transmisor de valores. RELIEVE, v. 12. n. 2. Recuperado en marzo de 2008 de: http://www.uv.es/RELIEVE/v12n1_8.htm

López de la Madrid, M.C., Espinoza, A. y Flores, K. (2006). Percepción sobre las tecnologías de la información y la comunicación en los docentes de una universidad mexicana: el Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 8 (1). Recuperado en marzo de 2008 de: http://redie.uabc.mx/vol8no1/contenido-espinoza.html

Morin, Edgar. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia. Organización de las Naciones Unidas.

Real Academia Española (1992). Diccionario de la Real Academia Española. 21a edición. España: Autor.

 

Salvat (1984). Solidaridad. En Diccionario Enciclopédico Salvat Universal (Vol. 18, p. 490). España: Autor.

Traver Martí, Joan Andrés & García López, Rafaela. (2006). La técnica puzzle de Aronson como herramienta para desarrollar la competencia “compromiso ético” y la solidaridad en la enseñanza universitaria. Revista Iberoamericana de Educación. Recuperado en marzo de 2008 de http://www.rieoei.org/1519.htm

Universidad de Armería (2004). Tema 4: El concepto de la solidaridad: enfoques y aplicaciones. En Curso virtualizado Sociología y Educación para el Desarrollo y la Solidaridad. Recuperado en marzo de 2008 de: http://www.ual.es/Universidad/Depar/Sociologia/socdes/tema4.doc

 

 


[1]  Archivo PDF que no cuenta con fecha de creación ni autor y que fue rescatado en abril de 2008 de: http://www.ual.es/Universidad/Depar/Sociologia/socdes/tema4.doc

TIC, una opción para rechazados

domingo, 03 de enero del 2010 a las 18:30

Correa Enríquez César

Palabras clave: TIC, educación, rechazados, ambientes de aprendizaje

 

Resumen

            Ante la cada vez mayor necesidad de oportunidades para miles de rechazados de las universidades e institutos de educación superior parar cursar una carrera profesional, se plantea en este breve texto una reflexión que presenta la opción que en las Tecnologías de Información y Comunicación tiene el Estado para ofrecer a todos aquellos jóvenes que han sido rechazados para ingresar a alguna universidad pública por la falta de cupo, la oportunidad de lograr una carrera profesional y adquirir el conocimiento necesario para enfrentar los avatares de estos tiempos de modernización y globalización.

 

         Introducción

En nuestro país el acceso a la educación superior es cada vez más difícil e inequitativo. Las oportunidades para que la juventud de hoy pueda continuar con estudios a nivel profesional son limitadas y no sólo por la crisis económica, que obliga a muchos a tener que abandonar los estudios y trabajar para sobrevivir, sino porque la gran mayoría que con esfuerzos individuales y familiares busca continuar con su preparación, no tiene acceso a las escuelas públicas debido a que el cupo es limitado.

            Los últimos resultados del examen de ingreso a las 77 licenciaturas que ofrece la Universidad Nacional Autónoma de México arrojan la impresionante cantidad de 105 mil 102 estudiantes rechazados contra nueve mil 360 que lograron un lugar para estudiar en la máxima casa de estudios del país.[1] A pesar de lo anterior, se escucha constantemente en diversos niveles del gobierno que es en la educación donde México se juega su futuro. Para los que no logran un lugar en las universidades, el futuro es tan incierto como el del país.

            Todos sabemos la importancia de la educación para el desarrollo de un país, siempre y cuando, claro, que existan oportunidades para que los jóvenes tengan acceso a ella, de lo contrario sólo pasarán a formar parte de la mano de obra mal pagada o a engrosar las filas del desempleo. Todo indica que la falta de espacios físicos donde se pueda recibir una educación obliga a autoridades y profesionistas del ramo a buscar opciones que permitan a todos aquellos, que año con año son rechazados, una oportunidad para estudiar y esa opción podría estar las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las llamadas TIC, aunadas a una visión diferente de la enseñanza aprendizaje, porque la educación es la fuerza del futuro que puede realizar el cambio.

            Nuevos ambientes de aprendizaje con las TIC

            Las TIC representan un medio indispensable para la creación de nuevos ambientes de aprendizaje que pueden dar cabida a los miles de alumnos que se quedan sin lugar en las instituciones de educación media y superior de México y que pueden tener acceso al conocimiento desde diferentes medios de comunicación e información teniendo la oportunidad de crecer y desarrollarse de forma personal y académica.

            Si con las TIC se aplican competencias integradoras del conocimiento entre el saber, saber hacer y saber ser, éstas son una opción y un medio para acceder a la conformación de nuevos ambientes de aprendizaje significativos en donde el docente cumpla un papel de mediador y guía para que el alumno desarrolle el pensamiento, la reflexión y la acción, relacionándose directamente con la promoción del conocimiento y el autoaprendizaje, así como el desarrollo del pensamiento crítico y creativo y no precisamente desde las propias instalaciones de la institución educativa, sino, incluso, desde su propia casa.

            Para el Estado puede ser más costeable, eficiente y abarcador (porque no sólo cubriría la demanda anual de educación superior sino que brindaría nuevas oportunidades a personas que laboran y no cuentan con el tiempo para estudiar de manera tradicional, así como para personas con alguna discapacidad física que les impide o dificulta asistir a un salón de clases), promover la educación a distancia que crear planteles en modalidad presencial.

            Los soportes pedagógicos para los alumnos serían variados y podrían sustentarse en la tecnología e-learning; contarían con correo electrónico, blogs, videoconferencias, chats, foros, wikis, links, podcast, etc., con la posibilidad de acceso a diferentes horarios y desde diferentes lugares, además de contar con la guía, orientación y apoyo de un profesor que se convertiría en asesor del proceso de enseñanza aprendizaje y se formaría a los alumnos con mayor sentido de compromiso y responsabilidad.

            Una herramienta favorable a la educación a través de las TIC podría ser el portafolio electrónico, que permite al estudiante medir sus progresos y valorar sus esfuerzos, autoevaluándose de manera permanente para rediseñar el aprendizaje constructivo y los procesos mentales que lo conduzcan a la autonomía cognitiva y la valoración social, planeando sus propias estrategias, reflexionando acerca de su propio rendimiento y funcionamiento intelectual.

            La educación a través de las TIC, por tanto, ha de orientarse a promover los que Edgar Morin (1999) llama la apertura mental, la inteligencia general que permite dar respuesta a ese contexto global en el que nos desenvolvemos las personas en este Siglo XXI. Al mismo tiempo se aprendería a contextualizar el conocimiento en su realidad en una doble dimensión de lo global y lo local, justamente buscando lo que el filósofo francés denomina un conocimiento pertinente, es decir, un conocimiento que sabe dar respuesta a la incertidumbre del entorno.

            Ya lo señala Monereo (2005) cuando dice que muchos de los conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales que engloba el saber buscar y seleccionar información, son fácilmente generalizables al ámbito de las TIC, lo que brinda una enorme posibilidad de que los alumnos se puedan desenvolver en ese entorno estando bien informados, aprendiendo de forma autónoma, comunicándose, colaborando y participando activamente en la vida social con opiniones y criterios propios.           

El propósito del aprendizaje es estimular a la persona a desarrollar y liberar su potencial innato; orientar el desarrollo integral del ser humano en su voluntad; solucionar problemas y comunicar los conocimientos. Apoyándose en las TIC se puede tener la oportunidad de crecer y desarrollarse de manera personal y académica con una formación de calidad hacia el estudiante y su aprendizaje, mediante el diseño, adecuación y aplicación de metodologías didácticas que permitan formar ciudadanos con iniciativa en el aprendizaje significativo, con capacidades comunicativas, asertivos, creativos, con espíritu investigativo, innovadores, colaborativos y con valores para integrarse a la sociedad del conocimiento.

            Las tecnologías del aprendizaje ofrecen recursos y estrategias en línea que permiten espacios maravillosos para la socialización del conocimiento, pero debo reconocer que se requiere una nueva visión y filosofía del trabajo colaborativo no sólo maestro alumno, sino con otras organizaciones y profesionales que nos brinden apoyo para conocer temas para la creación de contenidos. Una vez creados dichos contenidos, el usuario los selecciona y los distribuye generando comunidades de aprendizaje que contribuyen a la resolución de problemas de manera colectiva.

            Los profesores deben aceptar que en muchas ocasiones, sobre todo en lo referente a la tecnología, los expertos ahora son los alumnos, son jóvenes con una cultura digital impresionante que puede ser fácilmente superada por los profesores porque a través de las mismas TIC, la capacitación a los maestros está abierta y hay bastantes herramientas tecnológicas para aquellos temas que les interesan a los alumnos de hoy.

 Hay que motivar la creatividad, ideas y conocimientos  de los jóvenes, alentándolos al autodidactismo consciente y responsable, incitarlos, como dice Edgar Morin (1999) a desarrollar la aptitud natural de la inteligencia humana para ubicar todas sus informaciones en un contexto y en un conjunto y esto lo pueden hacer a través de las TIC, desarrollando la capacidad de localizar, comprender, analizar y relacionar los diversos datos a los que se tiene acceso en la actualidad con la finalidad de saber mejor en lugar de saber más, de dominar esas estrategias que permiten transformar la información en conocimiento. Consecuentemente, en este vertiginoso avance tecnológico, todo aquel que no disponga de acceso a las TIC se encontrará en situación desventajosa ante las oportunidades profesionales, laborales, económicas, comerciales, culturales, educativas, etc.

 

Conclusión

Las Tecnologías de la Información y Comunicación son una buena opción para que el gobierno ofrezca educación no presencial o en el último de los casos semipresencial, a los miles y miles de jóvenes que cada año son rechazados de las instituciones de educación superior. La inversión en este tipo de educación sería menos que la creación de nuevas universidades, incluso, se utilizaría la infraestructura de las ya existentes y sólo se habría que trabajar en las competencias que tendrían que desarrollar maestros y alumnos.

Es preciso formar a los jóvenes para que sean libres ante el poder económico y político, para que sean, a su vez, sujetos sociales y adaptativos, cuidando la educación para la información y la información que les proporcione educación con capacidad reflexiva y crítica en una sociedad compleja como se vislumbra la del Siglo XXI.

Los cuestionamientos no terminan y como la educación, se van regenerando a través de cuestionamientos por lo que también cabe la pregunta de que en el momento de lograr una mayor preparación educativa y profesional a través de las TIC, habría por lo ende más profesionistas, pero ¿habría suficientes fuentes de empleo para ellos?

 

Referencias

Morin, Edgar (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. México. Siglo XXI Editores, edición especial 2008.

Martínez, Nurit (30-03-2009). “Se dispara” demanda de aspirantes a UNAM. El Universal. Rescatado el 30 de marzo de 2009 de: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/vi_166740.html

Monereo, C. (Coord.) (2005). Internet y competencias básicas. México: Secretaría de Educación Pública.

Monge Crespo, Ma. Concepción (2005). Aprender y desaprender con nuevas Tecnologías o propuestas didácticas. España. Mira Editores (pp. 19-43).

           

 


[1] Martinez, Nurit (30-03-2009). “Se dispara” demanda de aspirantes a UNAM. El Universal. Rescatado el 30 de marzo de 2009 de: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/vi_166740.html

 

25 años despúes

domingo, 22 de marzo del 2009 a las 04:15
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Ni tan cerca ni tan lejos

César Correa Enríquez

25 años después

            No quisiera ser "ave de mal agüero" ni alimentar el pesimismo que para este 2009 la inflación, la inseguridad, el desempleo y la pobreza, nos deparan a millones de mexicanos, pero tampoco puedo alejarme de la realidad y como dicen que el pesimista es "un optimista bien informado", acontecimientos recientes como las amenazas, atentados, desapariciones y asesinatos que han sufrido decenas de periodistas, realmente preocupan.

            La prensa terminó mal el negro 2008 con el asesinato de Armando Rodríguez, reportero de El Diario de Ciudad Juárez y el atentado a las instalaciones del periódico El Debate de Culiacán, e inició de manera gris el 2009 con el ataque perpetrado el martes seis en las instalaciones de Televisa en Monterrey con granadas de fragmentación y armas de grueso calibre. Tres días después, desconocidos lanzan dos bombas molotov al domicilio del director del semanario El Correo de Oaxaca, Carlos Velasco Molina.

            El "optimismo informado" nos señala lo que la semana pasada dijo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en un pronunciamiento de indignación por el atentado contra Televisa Monterrey indicando que en 16 años dicho organismo ha radicado 691 expedientes relacionados con violaciones a los derechos humanos de comunicadores y que en la segunda mitad de este periodo "radicó los relacionados con la muerte de 42 periodistas o trabajadores de los medios de comunicación, asesinados, presumiblemente, por razón de su trabajo.

            El mismo pronunciamiento informa que la CNDH ha documentado la desaparición de ocho periodistas y que las violaciones a los derechos humanos de los comunicadores, se ha incrementado en los últimos cuatro años, y que dicha situación compromete a los gobiernos federal y estatales a realizar un eficaz esfuerzo de investigación que impida que este tipo de agravios quede impune.

Educación y empleo

domingo, 22 de marzo del 2009 a las 04:12
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Ni tan cerca ni tan lejos

César Correa Enríquez

Educación y empleo

            Por enésima vez la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) insiste para que nuestro país modifique sustancialmente la educación y promueva la eficiencia debido a que todavía no se perciben resultados en el gasto en educación.

            El pasado martes, el también llamado "Club de países desarrollados" dio a conocer su informe anual "Objetivo, crecimiento y crisis financiera", donde hace referencia a México señalando que la prioridad  en las reformas estructurales de nuestro país es mejorar los resultados escolares reforzando la enseñanza técnica y profesional. No perdió oportunidad para sugerir la "necesidad" de eliminar obstáculos a la competencia extranjera en diversas industrias estratégicas como Pemex, electricidad, telecomunicaciones y ferrocarriles.

            Es cierto que se requieren mejoras en la educación y preparación de los profesionistas mexicanos, pero también es cierto que se requieren fuentes de empleo para miles y miles de profesionistas que cada año tratan de integrarse como tales a la vida productiva del país y muy pocos los que lo logran.

Muchos jóvenes profesionistas fracasan en su intento de lograr un empleo y buscan oportunidades en el extranjero donde sus talentos y capacidades sean mejor valorados. Los más, decepcionados y cansados, son orillados por la necesidad a aceptar cualquier trabajo que no tiene nada que ver con lo que estudiaron o terminan como secretarias, vendedores "a comisión", encargados de una tienda, taxistas, o se integran al mercado informal.

            Horas antes de que la OCDE diera a conocer el mencionado informe, La Jornada publicó lo dicho por el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán, en el seminario internacional "Fuga de cerebros, movilidad académica y redes científicas", en el sentido de que cada año abandonan el país 20 mil connacionales con alto nivel de escolaridad.

            En dicho Foro que se celebró en la rectoría general de la Universidad Autónoma Metropolitana, se dijo que la falta de oportunidades, el desempleo y la carencia de infraestructura, aunados a la oferta de mejores oportunidades salariales y de desarrollo en otras naciones, son las causas de la migración de jóvenes profesionistas. En el mismo sentido, el subsecretario Tuirán afirmó que en Estados Unidos hay 552 mil mexicanos con licenciatura, maestría y doy en la Unión Europea otros 23 mil.

            Cifras similares se conocieron el mes pasado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM durante el XII Seminario de economía, ciencia y tecnología, políticas económicas, crisis e innovación, donde se informó que México es el segundo país exportador de trabajadores calificados a Estados Unidos, con 500 mil personas.

            No existen oportunidades de trabajo para los miles de jóvenes egresados de universidades y facultades, pero eso sí, los empresarios del país, aquellos a los que recientemente el Gobierno Federal ha dedicado apoyos económicos para que no desaparezcan fuentes de empleo, exigen "educación de calidad para todos", como lo hicieron en carta publicada el mes pasado.

            Ya el año pasado el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, había señalado en el Primer Congreso Internacional de Educación Media Superior y Superior 2008, que en el país de un total de 35 millones de jóvenes, 22 por ciento carece de acceso a la educación y trabajo, donde insistió en la necesidad e importancia de educar en valores, con el objeto de que ese sector de la población no finque el éxito en lograr fortunas mal habidas.

            Y es que desgraciadamente ese es el otro lado de la moneda, los jóvenes que no logran un lugar en las escuelas de nivel superior o que ni siquiera pueden aspirar a estudiar una carrera, son quienes también han sufrido la crisis social y económica desde hace varios años y son los que, al no tener opciones, se unen a las filas de la delincuencia y el crimen organizado. Según información del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, para agosto del año pasado, 40 por ciento de los presuntos delincuentes del fuero federal y 59 por ciento del fuero común, son jóvenes entre 15 y 29 años.

            Estamos ciertos que los intereses de la OCDE están encaminados a una mayor privatización de la educación en México y si bien es importante mejorar la calidad de ésta, también es verdad que lo que necesita el país es que el Gobierno en sus tres niveles: federal, estatal y municipal, inviertan más en la creación de universidades de calidad e impulsen oportunidades y desarrollo de empleos para los profesionistas que año con año necesitan integrarse a la vida productiva del país.

Epistemología de la didáctica

domingo, 22 de marzo del 2009 a las 04:09
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Por: César Correa Enríquez

Palabras clave: didáctica, reflexión

Introducción

En la acción educativa la didáctica tiene que ver con lo que hacemos, con lo que compartimos con los demás y con lo que tenemos como personas, por lo que aquí se aborda su importancia epistemológica en el ámbito de la educación aunada a una permanente reflexión que nos permita conocernos mejor en nuestro quehacer docente: lo que hacemos, lo que hacemos bien y lo que no hacemos bien y ayudar a responder a los "cómos" en el campo del conocimiento.

La didáctica tiene como objeto de estudio la enseñanza aprendizaje y gracias a ella podemos demostrar, planear, llevar a cabo y evaluar dichos procesos en el aula. Nos ofrece elementos teórico-metodológicos para integrar de manera congruente y acorde con las necesidades y características de nuestros educandos.

Villalobos (2002), nos dice que la didáctica es un proceso continuo de dar y recibir, "es el espacio educativo donde el estudiante es responsable de su esfuerzo y de su compromiso, primero consigo mismo y luego con los otros, así como es responsable de luchar contra la ignorancia, el egoísmo y la incompetencia. El docente, por su parte, es responsable y participante de las estrategias de aprendizaje que ofrece a sus estudiantes en el ámbito de la relación didáctica que se desarrolla".[1]

Elaborar un programa didáctico tiene una función importante en la práctica docente ya que es un instrumento que guía el proceso educativo en sus fases de planeación, ejecución y evaluación. De él depende llevar a buen término el proceso enseñanza-aprendizaje y alcanzar los objetivos planteados, evitando la improvisación y la pérdida de tiempo.  Así mismo, nos permite prever y aprovechar al máximo los recursos, tomando en cuenta todos los elementos que intervienen en el proceso.

Dichos elementos o momentos didácticos que nos señala Villalobos (2002) y que se sustentan la propia instrumentación didáctica son el diagnóstico, la planeación, la realización y la evaluación, más los siete elementos que a continuación se describen brevemente.

Primer elemento, el del estudiante y el profesor, binomio que implica una tarea conjunta, compartida, así como la interacción en todo el proceso enseñanza aprendizaje que permita autodesarrollo, autorrealización, cooperación y comunicación. La figura del educador se traduce en una actitud de disposición para ayudar, impulsar, fomentar, aconsejar y orientar al educando. En cuanto al educando, se le confieren actitudes de disposición, cooperación y participación en un acto de voluntad y libertad donde asuma un papel de constructor de su proceso de aprender a aprender.

El segundo elemento son los objetivos educativos, que así tienen que estar adjetivados porque deben conllevar las tres áreas de desarrollo del educando: cognitivo, centrado en los conocimientos; de dominio afectivo social, centrado en actitudes, sentimientos y valores, y el de dominio psicomotor, basado en habilites físicas y destrezas físicas.

Los contenidos educativos son el tercer elemento que se refiere a todo aquello que tiene un sentido eminentemente pedagógico y ético, a toda una selección lógica a partir de hechos básicos, ideas específicas, conceptos fundamentales y sistemas e pensamientos que implican toda una organización.

El cuarto elemento lo integra la metodología, entendida como el conjunto de métodos donde de cada método (camino a seguir), se desprende la técnica (medio a partir del cual desarrollamos el método) y de cada técnica el procedimiento (estilo docente).

Los recursos didácticos componen el quinto elemento. Cada persona tiene diferentes canales cognitivos por lo que toda la gama de recursos didácticos nos ayudarán para que cada estudiante aprenda a partir de su propio estilo de aprendizaje.

El espacio físico donde enseño y donde se concibe toda la infraestructura institucional, su visión, su misión, etc., es el sexto elemento y se conoce como el lugar.

Séptimo y último elemento es el llamado tiempo didáctico, que no es más que la concreción de minutos y segundos destinados al proceso de intercambio de la enseñanza aprendizaje y que implica un respeto fundamental para el inicio y el término.

Los conocimientos y el quehacer docente requieren también de la permanente reflexión como un valor intelectual indispensable para comprender la vocación educadora bajo los cuatro pilares que plantea la ONU: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir.

Conclusión

            La epistemología de la didáctica es importante para es la selección cuidadosa de fines y medios apropiados para alcanzar objetivos, evita la riesgosa  improvisación, disminuye el margen de error y hace eficaz el trabajo. Si a lo anterior le aunamos la constante reflexión y el compromiso ético a la labor, los resultados son excelentes y benéficos no sólo para los alumnos, sino para los propios profesores, las escuelas, las instituciones y en general, para nuestro país.

Referencias

Carreras, María Teresa (2009). Telesesiones 2, 3 y 5 del Módulo Didáctica y medios educativos en ambientes de aprendizaje de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: ILCE.

Villalobos,  Marveya (2002. Didáctica integrativa y el proceso de aprendizaje. México, D. F.: Trillas, pp. 45-50

 


[1] Villalobos, Marveya (2002. Didáctica integrativa y el proceso de aprendizaje. México, D. F.: Trillas, pp. 45-50

Derechos humanos y autoestima

martes, 17 de febrero del 2009 a las 06:59

  Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa

Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas

Aplicación de los Derechos Humanos a la autoestima

 y a la participación social

César Correa Enríquez

Maestría en Valores para la Acción Educativa

Sede: FES Cuautitlán, Edo. de Méx.

Tutora: Graciela Galindo

Módulo de Sustento Educativo

  

Palabras clave: Derechos humanos, autoestima, dignidad, participación social, responsabilidad, libertad.

Introducción

Los derechos humanos son la protección o expresión de la dignidad del hombre[1] y ésta se sustenta en la autoestima como un valor que permite conocerse así mismo, aceptarse y autoevaluarse con el fin de buscar  el perfeccionamiento propio y el de lo demás. Así, la persona va creciendo y su participación en la sociedad se vuelve moralmente buena, tolerante, justa y solidaria.

En este pequeño trabajo se explica la importancia que tienen los derechos humanos en el desarrollo de la autoestima como una forma natural y necesaria de valorarnos y valorar a los demás como miembros de una sociedad que busca una mayor participación democrática y libre.

Derechos humanos

            Los derechos humanos, también llamados derechos naturales, explican Beuchot & Saldaña (2000), surgen de tres aspectos importantes: de un derecho fundamental, como es el derecho de la persona a ser; el derecho de la persona a su libertad y los derechos de la persona que se derivan de los fines propios de ella y están en el estatuto natural del propio hombre, que posee por naturaleza, por el simple hecho de existir.

            Por lo tanto, los derechos humanos tienen como base su radicalidad en la persona, son derechos reales que están inherentes a cada humano y cuidan la dignidad de éste por el simple hecho de que el ser humano es una persona, tiene una dignidad y los derechos humanos son la protección natural de esa dignidad.

            Y bien, la dignidad es la condición que cada humano puede exigir de ser tratado como semejante a los demás, sea cual fuere su sexo, ideas, color de piel, condición económica, gustos, etc.,  ser tratado como persona. La dignidad se sustenta en la autoestima, ese sentimiento que tenemos de valorarnos a nosotros mismos, de aceptarnos como somos, de reconocernos.    

Autoestima

Un adecuado nivel de autoestima en una persona se basa en la habilidad para conocerse, aceptarse y valorarse incondicionalmente y entre mejor se conozca se valore y se aprecie, será mejor valorada y apreciada por otros. Una ventaja que tenemos las personas es que la autoestima puede formarse, desarrollarse y reconstruirse cuando tenemos algún problema.

María del Carmen Quiñones (2008), clarifica que la autoestima se encuentra formada por cuatro pilares:

Vivir concientemente, hacernos conscientes de quiénes somos, que nos reconocemos como seres vivos, que tenemos intelecto y voluntad, con propósitos, ilusiones e ideales.

Aceptación de sí mismo tanto al exterior como al interior, con nuestras capacidades, fortalezas y debilidades.

Responsabilidad de sí  mismo y del desarrollo que queremos, o de quitar o limitar aquello que nos está afectando.

Autoafirmación. Una vez que coincide lo que siento con lo que creo, pienso y hago, adquiero congruencia y con eso estoy adquiriendo el valor fundamental de la unidad, de la verdad, de la bondad, porque sé lo que es bueno y tomo lo esencial. De esa manera puedo empezar a vivir con propósito, con un proyecto de vida donde puedo administrar mi tiempo, mis recursos, mis relaciones y así, poder tener integridad personal.

La integridad personal es lo que nos permite mantener el nivel adecuado de autoestima porque cuando somos congruentes con lo que somos, queremos y hacemos, somos de una sola pieza, somos íntegros.

Ser congruente con nuestros gestos y nuestros dichos, así como ser abierto al escuchar y aceptar el lenguaje del orto además de cuidar las expresiones de afecto y reconocimiento siendo claros precisos y sinceros, son elementos que contribuyen a incrementar y afianzar la autoestima.

Este valor es de vital importancia porque con él se contribuye a que el ser humano crezca con la convicción de que es estimado y valorado, que es merecedor de la felicidad y buscará relacionarse socialmente y desarrollar su sentido de pertenencia e identidad a una familia, una colonia, una sociedad, una nación, un planeta.

Los derechos humanos protegen y fortalecen la dignidad de las personas. Si el hombre no es consciente de su propia dignidad, es el primero que obstaculiza sus derechos y mucho menos puede respetar la dignidad y los derechos de sus semejantes.

Cuando el hombre tiene autoestima, fortalece su dignidad, se reconoce como valorado y reconoce también el valor de los demás. En ese momento está respetando y valorando los derechos humanos de todo aquel con el que convive, favoreciendo intercambios culturales que refinan la manera de satisfacer distintas necesidades para mejorar el desarrollo de la vida humana,  protege y se solidariza con el débil y el oprimido.

Conclusión

Los derechos humanos son inherentes a la naturaleza humana y son la expresión y protección de la dignidad del hombre que como individuo, por el simple hecho de existir, merece respeto. La persona tiene que crecer con autoestima y dignidad, con valores fundamentales como la solidaridad, el respeto, el aprecio, la responsabilidad, y así alcanzar madurez personal para desempeñar un papel de buen ciudadano que entable relaciones interculturales, elimine toda forma de racismo y discriminación, se preocupe por la justicia, sea participativo y colaborativo para lograr una mejor calidad de vida.

Una persona con autoestima reconoce sus derechos como ser humano, al mismo tiempo que los derechos humanos contribuyen a la autoestima de la persona. La buena convivencia entre personas genera buena calidad de vida, mejores sociedades, respetuosas y justas.

            El hombre forma parte de una sociedad donde se desenvuelve bajo reglas de interacción y participación en cuyo contexto pone en práctica individual y colectivamente sus conocimientos, actitudes y habilidades, además de los valores propios de la convivencia democrática.

Referencias

Beuchot, Mauricio y Saldaña, Javier. Derechos humanos y naturaleza humana,

UNAM, México 2000.

Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (2007). La familia y los derechos

humanos. México: Autor.

Helios, Centro Holista. (2007). Autoestima. Recuperado el 7 de agosto de 2008,

de: http://www.helios3000.net/desarrollo/autoestima.shtml

López de Llergo, Ana Teresa. (2000). Valores, valoraciones y virtudes. México:

Patria.

López de Llergo, Ana Teresa. (2000). Educación en valores, educación en

 virtudes. México:Patria.

Martínez Bullé-Goyri, Víctor M. (2008). Telesesión 8 (8-09-2008) del Módulo

Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.

Naval, Concepción & Laspalas, Javier. (2000). La educación cívica hoy.

España: EUNSA

Ostrosky-Solís, Feggy (2008). Mentes asesina. La violencia en tu cerebro,

México, D.F.: Quo libros.

Quiñones, Ma. Del Carmen. (2008). Telesesiones 1, 2, 3 y 4 del Módulo

Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa.

México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.

Savater, Fernando. (2004). El valor de educar. (19th ed.). Barcelona, España:

Ariel.

Savater, Fernando. (2004). Ética para amador. (16th ed.). Barcelona, España:

Ariel.

Wikipedia (2008). Autoestima. Rescatado el 7 de agosto de 2008, de

http://es.wikipedia.org/wiki/Autoestima


[1] Martínez Bullé-Goyri, Víctor M. (2008). Telesesión 8 (8-09-2008) del Módulo Sustento Educativo de la Maestría en Valores para la Acción Educativa. México: Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa.

Estuve en tu sueño

domingo, 24 de febrero del 2008 a las 09:04
guardado en ,
 Anoche estuve en tu sueño

y penetré en tu real inconsciente.

Acaricié tu pulida figura,

recorrí tu adormilado cuerpo

y besé tu boca entreabierta.

 

Seguías dulcemente soñando

mientras yo era la sombra

de tu inconsciente regocijo.

 

Ahora puedo decir

que soñaste conmigo,

porque estaba ahí,

regocijándome contigo.

 

No había nada más

que un sereno éxtasis

en tu sonriente rostro

de ojos cerrados.

 

Estaba en tu sueño

aunque creyeras que era otro.

Fui el conocido extraño

que en tu sueño no tiene rostro.

 

Te amé despacio y profundo

para que no abrieras los ojos,

para que sintieras, sublime,

las maravillas del gozo.

 

Estaba en tu sueño

y gemías en silencio...

y sonreías...

con suspiro eterno.

 

Fui el amor en tu sueño,

el que cultiva el deseo.

Y no podrás olvidarme...

porque estuve en tu sueño.

 

CCE

marzo 9, 2007

Entre la comprensión y la honestidad. Una cuestión de valores

domingo, 24 de febrero del 2008 a las 08:50
 

Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa

Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas

César Correa Enríquez

Maestría en Valores para la Acción Educativa

Sede: FES Cuautitlán, Edo. de Méx.

Tutor: José Alfonso Espinosa Vázquez

Grupo: 02

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"La búsqueda humana más importante es la de

 esforzarse por la moralidad de nuestra acción.

 Nuestro equilibrio interno y el de  la existencia

 dependen de eso. Sólo la moralidad en nuestras

 acciones le puede dar belleza y dignidad a la vida.

 Hacer de eso una fuerza viva y consciente es,

 tal vez, la tarea principal de la educación".

Albert Einstein

 

Hace unos meses había hecho un ensayo de sobre la propuesta se enseñar la comprensión de Edgar Morin en  Los siete saberes necesarios para la educación del futuro (1999)  y lejos de modificar esencialmente lo planteado en aquella ocasión, en este trabajo lo que hago es incorporar algunos elementos y reflexiones que aporta también la lectura del capítulo VII del mismo libro de Morin "La ética del género humano" y la de El Plagio en el Trabajo Científico, de Raúl Rojas Soriano (1992).

Decía en esa ocasión y ahora reafirmo, que la degradación ética que sufre en la actualidad la humanidad va en ascenso corrompiendo y acabando con la convivencia, la salud, la seguridad y la tranquilidad de los habitantes del planeta y generando nuevos problemas y enfermedades que se tienen que enfrentar con nuevas actitudes para reconstruir los valores perdidos y construir otros que orienten comportamientos individuales y colectivos.

El grado preocupante en que se encuentra dividida la humanidad en la actualidad es debido a que la convivencia familiar, social e incluso regional y entre naciones se está fragmentando en filosos pedazos y todo debido al ritmo de vida que se lleva, a las frustraciones que desencadenan en enfermedades, indiferencia, agresividad o muchas veces, en criminalidad.

Ante el actual cuadro planetario de debilidad ética humana, los profesionales de la educación, la comunicación y las humanidades han expuesto la necesidad urgente de planteamientos pedagógicos donde se enmarque la educación en valores éticos con modelos susceptibles de aprendizaje y que resuelvan conflictos morales reconocidos.

Y para comenzar a rescatar esos valores y llegar a una toma de conciencia de lo que Morín llama la Tierra-Patria, podemos dar inicio con tratar de comprender y aplicar en lo posible lo que propone de aprender y enseñar la comprensión, así como considerar uno de los más importantes y fundamentales valores humanos: la  honestidad, que basada en la verdad, Raúl Rojas plantea desde el punto de vista intelectual.

El primero de estos planteamientos ético-pedagógicos lo hace el francés, Edgar Morin, quien señala que la labor de la educación del futuro debe estar basada en la enseñanza de la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.

Para Morin el comprender es un procedimiento humano que va más allá del simple aprendizaje intelectual pues requiere de empatía, identificación y  proyección, que conlleve apertura, tolerancia, simpatía y generosidad en un proceso de aprendizaje y reaprendizaje permanente.

Para llevar a cabo este proceso, es necesario que la persona comience por la práctica mental del auto-examen permanente de sí misma, es decir, comprenderse así misma, porque si no puede hacer esto, no puede comprender a las demás personas, sus ideas, sus sentimientos y su visión del mundo.

Señala que se debe de educar no sólo para el respeto y la solidaridad a los niños mujeres y ancianos sino a todos los individuos, a sus creencias religiosas, a sus ritos, costumbres y libertades, venciendo todo tipo de egocentrismo y autojustificación que sólo llevan a la hipertrofia, la mentira, la falta de convicción, la deshonra y a la duplicidad, actos por demás contrarios a la convivencia éticamente humana.

Se debe enseñar la ética de la comprensión como un arte de vivir de manera desinteresada, con argumentos que refuten en lugar de excomulgar y anatemizar,  comprendiendo antes de asumir la posición de juez en todas las cosas excusando y acusando porque la comprensión significa tolerancia para las ideas no para los insultos, agresiones y crímenes.

 

Comprensión entre individuos, culturas y pueblos

 

Morín sustenta que la enseñanza de la comprensión entre los individuos lleva a una comprensión entre las culturas y entre los pueblos, significando sociedades más abiertas y democráticas, porque  la comprensión es a la vez medio y fin de la comunicación humana y puede contribuir a que las relaciones de los habitantes del planeta salgan de su actual estado bárbaro de incomprensión.

Claro que para ser comprensivos, primero tenemos que cultivar la tolerancia porque ésta supone una convicción de aceptación de las expresiones ideas y creencias contrarias a las nuestras. Ser tolerante en los cuatro grados que maneja Morin: el primero, referente a evitar imponer nuestras propias concepciones; el segundo cultivar el principio democrático nutriéndonos de las opiniones diversas y antagónicas a la nuestra; el tercero es respetar esas ideas antagónicas y el cuarto, la conciencia de la tolerancia cuando ésta es a favor de las ideas no de los insultos, agresiones o actos homicidas.

El investigador francés va más allá al plantear que el aprendizaje de la comprensión debe jugar un papel fundamental en el aprendizaje democrático porque las sociedades democráticas funcionan gracias a las libertades individuales y a la responsabilidad del individuo. Nos explica que en la democracia el individuo es ciudadano responsable que no sólo expresa sus deseos e intereses sino que es solidario con la ciudad. Por eso, dice que para una atropo-ética o ética propiamente humana, debemos trabajar por la humanización de la humanidad, obedecer la vida, guiar la vida; lograr unidad en la diversidad; respetar en el otro tanto la diferencia como la identidad consigo mismo; desarrollar la solidaridad, la comprensión y enseñar la ética del género humano.

Por otro lado, no podemos enseñar la comprensión sin antes aprenderla, sin aprender que tenemos que ser portadores de una moral ética que respalde nuestra honestidad intelectual. Y es precisamente a esta situación a la que hace referencia Raúl Soriano (1992) cuando explica que lamentablemente el plagio es una constante en los trabajos no sólo de estudiantes sino de investigadores, que lejos de ayudar y aportar algo al desarrollo de la educación, la están violentando, engañando al mundo y robando en demérito de la academia.

Entiendo a través de la lectura "El plagio en el trabajo científico", que no sólo es intelectualmente deshonesto (lo llamaría también antiético) el que se roba las ideas, las frases, los conceptos de tal o cual autor, sino también lo es el que no se prepara, el que por ignorancia o falta de conocimiento no sabe cómo hacer una cita, hacer una referencia bibliográfica o no da crédito de ninguna forma a la fuente de la que obtuvo información.

También es deshonesto y antiético echar la culpa a otros de nuestros propios límites, no comprender los límites de algunos y aprovecharnos del trabajo de algunos más.

Luis Castro Leiva y Miquel Martínez (1997), en el documento de consulta presentado en la VII Conferencia Iberoamericana de Educación, señalan:

No es posible abordar un programa de educación en valores éticos sólo a través de la preocupación por el desarrollo singular de la personalidad y de las capacidades de autonomía, juicio y responsabilidad. Es necesario integrar tales objetivos y preocupaciones en un marco más amplio, el de la formación de personas capaces de comprender al otro, de respetar el pluralismo, la comprensión mutua y la paz, y, además, formadas en niveles de excelencia en el conocer y el hacer.

 

Escasez de respeto, verdad y justicia

 

Puede ser viable la propuesta de Morin si también tomamos en cuenta los planteamientos de Castro y Martínez en el sentido en que se necesita un cambio sustancial en los proceso de aprendizaje y en la función de los profesores orientada a la preparación de personas competentes, no sólo en su ejercicio profesional sino en su forma de ser y de vivir, guiados por criterios de respeto, solidaridad, justicia y comprensión. Esto quiere decir que la formación de los profesores en la enseñanza de valores éticos redituará en la personalidad moral de los educandos desarrollando, como dicen los autores mencionados: "...autoconocimiento, autonomía y autorregulación, capacidad de diálogo, capacidad para transformar el entorno, comprensión crítica, empatía y perspectiva social, habilidades sociales y para la convivencia, razonamiento moral". Además será más viable y completa si retomamos los consejos de Rojas Soriano para evitar a toda costa y en cualquier acto de nuestra vida académica y profesional, el plagio.

Enseñar la comprensión que plantea Morin como uno de los valores éticos en y para la educación, no se circunscribe solamente a la enseñanza maestro-alumno, ni mucho menos sólo al salón de clases, sino que va más allá. Es una educación ética que comprende al individuo en sí, a la familia, la sociedad y las naciones, por lo que se requiere de acciones pedagógicas que aprovechen todos los recursos dentro y fuera de las escuelas desde la educación básica hasta la profesional para convertir ese conocimiento en una forma de vida más justa y solidaria y en la que hay que accionar de manera social y utilizar creativa y adecuadamente la Tecnología de Información y Comunicación, que es por demás decirlo, ha contribuido a una deshumanización.

Si como dice Ana García-Valcárcel (200?) "...hay cierta unanimidad en recomendar la introducción de las nuevas tecnologías en los centros educativos con la intención de formar al profesorado y al alumnado en el dominio técnico de aparatos y en el desarrollo de ciertas competencias (búsqueda de información, selección, aprender a aprender...) relacionadas con los nuevos medios", para hacer uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), en beneficio de la educación y principalmente para llevar a cabo una educación para la comprensión,  se requiere no solo de la claridad de valores garantes de la moral humana y de solidaridad intelectual, sino de  un despliegue constante de creatividad  que provea de recursos imaginativos y pedagógicos.

¿Por qué un constante despliegue de creatividad?, porque creo que sin creatividad resulta más complicado lograr el objetivo de transmitir, enseñar y hacer sentir valores éticos como la comprensión y la solidaridad y que son fundamentales para llevar a cabo una educación para y en la comprensión. Si bien se han logrado transmitir sentimientos y sensaciones a través de los medios de comunicación (quién no ha llorado o reflexionado con una película, que puede ser un principio para la comprensión, por ejemplo), es necesario reconocer que se requiere de una actualización constante, no sólo cognitiva y de conocimientos comunicacionales técnicos, sino de un constante replanteamiento pedagógico y del comportamiento humano para que la enseñanza de valores éticos a través de los medios de información y comunicación se logre.

Actualmente estamos sufriendo una escasez de respeto verdad y justicia, hemos incomprendido, viciado, mal interpretado, perdido esos valores fundamentales. La mentira se ha vuelto una costumbre en la vida diaria, un engaño de nuestra propia vida, el respeto ha sido pisoteado, hundido, humillado y la justicia se ha extraviado en un mar de interpretaciones legales, corrupción e impunidad. Es hora de hacer algo. Empecemos por nosotros mismos, nuestras familias, amigos, compañeros. Rescatemos los valores éticos y llevémoslos a la práctica diaria en nuestra vida, en todo momento, en todo instante en cada acción.

 

 

 

 

Referencias:

 

Buscarais, Ma. Rosa; Educar para la solidaridad. Recuperado en febrero de 2008 de:  www.oei.es/valores2/boletin8.htm

 

Castro Leiva, Luis y Martínez Miquel.  Educación y valores éticos para la democracia. Recuperado en febrero de 2008 de: www.oei.es/viiciedoc.htm

 

García-Valcárcel Muñóz Repiso, Ana. Educación y tecnología, Recuperado en febrero de 2008 de: http://web.usal.es/anagv/arti1.htm

 

Huaquín, Héctor; Ética y educación integral. Recuperado en febrero de 2008 de: www.bu.edu./wcp/Papers/Educ/EducHuaq.htm

 

Morin, Edgar, Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, capítulo: VI "Enseñar la comprensión" y VII "La ética del género humano". Traducción de mercedes Vallejo Gómez, editado por la Organización de las naciones Unidas, octubre de 1999, p. 47-53

 

Rojas Soriano, Raúl. "Formación de investigadores educativos", Editorial Plaza y Valdés, México 1992.

 Savater, Fernando; Ética para Amador; Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V.; Trigesimoquinta reimpresión, enero del 2000.

 

 

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espero que asi com usted nos brinda sus conocimientos Dios le conceda muchos mas...(10 ago)
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Estimado docente gracias por su acertado trabajo y ayuda con este tema desde ya muy utilgracias...(27 abr)
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Es poco probable que las ONG de derechos humanos se sientan alguna vez totalmente a gusto con el ......(09 dic)
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