Educación y empleo
Ni tan cerca ni tan lejos
César Correa Enríquez
Educación y empleo
Por enésima vez la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) insiste para que nuestro país modifique sustancialmente la educación y promueva la eficiencia debido a que todavía no se perciben resultados en el gasto en educación.
El pasado martes, el también llamado "Club de países desarrollados" dio a conocer su informe anual "Objetivo, crecimiento y crisis financiera", donde hace referencia a México señalando que la prioridad en las reformas estructurales de nuestro país es mejorar los resultados escolares reforzando la enseñanza técnica y profesional. No perdió oportunidad para sugerir la "necesidad" de eliminar obstáculos a la competencia extranjera en diversas industrias estratégicas como Pemex, electricidad, telecomunicaciones y ferrocarriles.
Es cierto que se requieren mejoras en la educación y preparación de los profesionistas mexicanos, pero también es cierto que se requieren fuentes de empleo para miles y miles de profesionistas que cada año tratan de integrarse como tales a la vida productiva del país y muy pocos los que lo logran.
Muchos jóvenes profesionistas fracasan en su intento de lograr un empleo y buscan oportunidades en el extranjero donde sus talentos y capacidades sean mejor valorados. Los más, decepcionados y cansados, son orillados por la necesidad a aceptar cualquier trabajo que no tiene nada que ver con lo que estudiaron o terminan como secretarias, vendedores "a comisión", encargados de una tienda, taxistas, o se integran al mercado informal.
Horas antes de que la OCDE diera a conocer el mencionado informe, La Jornada publicó lo dicho por el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán, en el seminario internacional "Fuga de cerebros, movilidad académica y redes científicas", en el sentido de que cada año abandonan el país 20 mil connacionales con alto nivel de escolaridad.
En dicho Foro que se celebró en la rectoría general de la Universidad Autónoma Metropolitana, se dijo que la falta de oportunidades, el desempleo y la carencia de infraestructura, aunados a la oferta de mejores oportunidades salariales y de desarrollo en otras naciones, son las causas de la migración de jóvenes profesionistas. En el mismo sentido, el subsecretario Tuirán afirmó que en Estados Unidos hay 552 mil mexicanos con licenciatura, maestría y doy en la Unión Europea otros 23 mil.
Cifras similares se conocieron el mes pasado en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM durante el XII Seminario de economía, ciencia y tecnología, políticas económicas, crisis e innovación, donde se informó que México es el segundo país exportador de trabajadores calificados a Estados Unidos, con 500 mil personas.
No existen oportunidades de trabajo para los miles de jóvenes egresados de universidades y facultades, pero eso sí, los empresarios del país, aquellos a los que recientemente el Gobierno Federal ha dedicado apoyos económicos para que no desaparezcan fuentes de empleo, exigen "educación de calidad para todos", como lo hicieron en carta publicada el mes pasado.
Ya el año pasado el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, había señalado en el Primer Congreso Internacional de Educación Media Superior y Superior 2008, que en el país de un total de 35 millones de jóvenes, 22 por ciento carece de acceso a la educación y trabajo, donde insistió en la necesidad e importancia de educar en valores, con el objeto de que ese sector de la población no finque el éxito en lograr fortunas mal habidas.
Y es que desgraciadamente ese es el otro lado de la moneda, los jóvenes que no logran un lugar en las escuelas de nivel superior o que ni siquiera pueden aspirar a estudiar una carrera, son quienes también han sufrido la crisis social y económica desde hace varios años y son los que, al no tener opciones, se unen a las filas de la delincuencia y el crimen organizado. Según información del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, para agosto del año pasado, 40 por ciento de los presuntos delincuentes del fuero federal y 59 por ciento del fuero común, son jóvenes entre 15 y 29 años.
Estamos ciertos que los intereses de la OCDE están encaminados a una mayor privatización de la educación en México y si bien es importante mejorar la calidad de ésta, también es verdad que lo que necesita el país es que el Gobierno en sus tres niveles: federal, estatal y municipal, inviertan más en la creación de universidades de calidad e impulsen oportunidades y desarrollo de empleos para los profesionistas que año con año necesitan integrarse a la vida productiva del país.



